Hoy decidí tirarme a la aventura.
Nuevamente los mapas que traje impresos desde Chile, me sirvieron.
Si bien, no me atreví a tomar el metro, tranvía ni tren - porque en esta ciudad se entremezclan a cada rato - me dispuse a salir a buscar caminando el Santuario de Schoenstatt en Colonia.
Buen paseo y aunque debía detenerme a mirar de vez en cuando el mapa, logré llegar a la pequeña capillita que hace que uno se sienta en casa, estés donde estés. Aquí o en cualquier otra parte del mundo.
Yo había escuchado que este Santuario tenía una peculiaridad: si bien el mismísimo Padre Kentenich lo fundó, parece que aún no lo terminan...... ¡¡¡LE FALTA EL TECHO!!! ¡¡¡O NO!!!!
Miren:
En realidad, dicen que está construido así por el plan regulador de la zona, ya que no permite construir techos como los que caracterizan al Santuario. JEJEJE.
Que se vé raro, se vé. Pero lo grande de esto es que basta abrir la puerta de acceso y da igual si tiene o no techo, si tiene o no enredaderas, si está pegado a un muro o no. Tú ves a la Mater y sientes que estás en tu Santuario regalón, rezas por toda tu familia y amigos queridos, cierras la puerta, te vas caminando y sonries llena de paz y tranquilidad.
martes, 31 de marzo de 2009
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